Pensamiento Crítico. Salud: un acercamiento a la matriz colonial

Por Liliana Etlis, Resumen Latinoamericano 29 de mayo de 2022
En una jornada de antropología social, el intercambio de experiencias con otras disciplinas, visibilizaba la colonialidad del poder y del saber de un Modelo Médico Hegemónico. El mismo, fomentado por la industria farmacéutica, localiza hasta la actualidad, la fuente en el individuo, minimiza la naturaleza social, económica, cultural y creencias del comportamiento humano.
Un modelo además biologista, que ataca la enfermedad solo a un órgano o aparato, olvidando a la persona como un ser integral, con relaciones sociales, fragmentando el conocimiento por especializaciones.
Características como rasgos tecnocráticos, “neutro”, mostrando una aparente desideologización de sus prácticas, monopolizando un tipo de saber ligado a la mercantilización y a las corporaciones farmacéuticas profundiza el control del conocimiento y de la subjetividad formando las del “consumidor” en nuestros días.
Se suma la concepción científica “universal”, desconociendo otros paradigmas, otras formas de prácticas reduciendo el conocimiento a los que saben: los médicos y los que desconocen sus propias reacciones, los pacientes, en total desigualdad del saber. Otro rasgo que se agrega a este modelo es el iatrogénico, convirtiendo a la persona sometida a las concepciones de la disciplina y por último la particularidad de ser un modelo medicalizante, por facilitar la construcción social de que toda desviación o anormalidad, es una enfermedad.
Cuestionar no solo los dispositivos que se utilizaban en salud mental, las luchas por la desmanicomialización y la aplicación de la ley de salud mental, sino las tensiones provocadas por la colonización subjetiva de profesionales respecto a creencias, saberes, racionalidades y prácticas dependiendo de un modelo que invisibilizaba diferentes experiencias sanadoras, permitía ahondar en cómo se construye el conocimiento de las clasificaciones dominantes y sus consecuencias.
Respecto a las consecuencias de la despolitización y epistemológicas hegemónicas, nos encontramos con un concepto de enfermedad basada en juicios que se definirían como anormales, por la posibilidad de quitar estabilidad a un orden social. A diferencia de la criminalidad, a éstos se los castiga, a los enfermos se los trata con consideraciones médico-científicas. De esta forma son comportamientos “anormales”, necesitados de asistencia farmacológica el alcoholismo, la violencia, los problemas de aprendizaje, las diferentes formas de pensar la política, la adicción de drogas, el suicidio, la obesidad, la delincuencia y otrxs.
Las limitaciones económicas debido a la desigualdad social, la lentitud y burocratización de las instituciones especializadas y la ausencia de asociar construcciones teóricas con la política, lleva a establecer un espacio de omisión ante saberes diferente a los eurocéntricos donde se siguen deteriorando las relaciones entre pacientes y personal de salud mental, se mercantiliza la misma, la medicalización y psiquiatrización de la vida y los estados de dueñitud sobre los cuerpos de las personas sufrientes.
En momentos de pandemia tendremos que definir y evaluar cual es la normalidad junto a otras prácticas y saberes culturales, plantear el problema y desde ese lugar considerar el dolor, el sufrimiento y el padecimiento considerando no solo las quejas hacia las dolencias sino el entrecruzamiento con las vivencias sociales, religiosas, ideológicas, culturales entre tantas, resignificando y encontrando categorías propias del continente.
La medicalización de la anormalidad en la actualidad moderna produce capas eruditas afectando las miradas de las capas populares en la representación del cuerpo, de sus tratamiento ante dolencias sosteniendo una matriz colonial de poder donde operan procesos de regulación en las formas de vida, imponiendo la indiferencia hacia otros niveles de la vida cotidiana.
El sometimiento hacia formas de dominación introduce una clasificación social en términos de naturalizar lo ideológico, permitiendo el surgimiento de modelos cognitivos eurocentrados, borrando otros tipos de expresiones locales en el campo de la salud mental.
Habría que interrogarse sobre los nuevos alcances de la modernidad y cómo transformamos esta realidad que nos crea universos de colonialidad en las relaciones intersubjetivas de dominación y de institucionalización en términos de productos socio-sanitarios.
Las tensiones epistemológicas de las diferentes matrices y la crisis civilizatoria, convierten al “sistema mundo” como categoría fundamental para seguir analizando las narrativas dominantes.
Liliana Etlis
Blog https://lilianaetlis.wordpress.com/
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